lunes, 6 de febrero de 2012

Leyenda urbana...

Leyenda urbana de la ciudad de Cuenca incluida en el cortometraje...

La tradición sitúa esta leyenda en el S. XVIII.
Diego, hijo de un oidor de la ciudad, era el ídolo de las damas de la mejor sociedad conquense, aunque una constante decepción para sus padres.
Una dama en particular interesó a Diego, pero desapareció tan misteriosamente como llegó, pasados unos meses volvió a aparecer.
Nada consiguió el padre de Diego cuando intentó separarlo de la mujer, ya que su hijo sólo conocía el nombre de la mujer, Diana. Nombre pagano que asustó al padre.
Y llegó el día de todos los santos y quedaron con sus amigos. Esa noche Diego llegó a discutir con Luis, que se negó a acompañarle a un viaje por el campo, de tal discusión surgió un desafío entre ambos, que quedó concertado para el amanecer, ya que Luis temeroso se negó a realizarlo esa misma noche.
Esa noche, tormentosa, acabó en una lluvia que empapó el vestido de Diana, sentada junto a Diego a las escaleras del atrio, ella tiritaba y al intentar ponerla en pie llevándola en brazos descubrió no una pierna de mujer, sino una horrible pata de cabra.
Había estado coqueteando con el diablo en forma de mujer, entonces, subió las escaleras y se aferró a la cruz, pidiendo auxilio a Dios, en ese momento la fingida Diana desapareció en un alarido, envuelta en siniestros resplandores.
Su arrepentimiento fue sincero, viviendo años de vida ejemplar y penitente.
Recuerdo de esta leyenda es la cruz que se conserva, en cuyo centro se conserva una mano extendida con cinco dedos, que según la tradición era la huella de la mano de Diego cuando abrazó la cruz en busca de auxilio divino, al identificar a Diana como el diablo.


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